Cuando se va el verano (2017)

Cuando se va el verano (2017)
Libro para jóvenes - Estación Mandioca Ediciones

Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

martes, 14 de septiembre de 2010

Sobre "Lisboa" en SUDESTADA

Hojas sueltas

Relatos con fondo de agua

Por: Nadia Fink



Con la excusa de repasar sus últimos libros de relatos, "Lisboa" y "Mujer que viene"; conversamos con Beatriz Actis y María Laura Fernández Berro; las escritoras desmenuzan sus obras, la relación con el lenguaje y las características de sus personajes marginales. Dos narradoras que registran el fluir del agua en cada uno de sus relatos.


Un libro cae en las manos, Lisboa, una recopilación de relatos de la escritora santafesina Beatriz Actis en los que el agua se filtra, zigzaguea por los recodos de cada cuento hasta formar un hilo que los atraviesa. Por causa de los azares, en esos días otra obra se acerca, Mujer que viene, de la escritora platense María Laura Fernández Berro, con la geografía del río presente en varios escritos y con la misma idea de relatos que fluyen y travesías donde lo que más importa es la incertumbre del viaje...

El agua

El agua no sigue caminos rectos. Es en las fisuras, en las depresiones, en los desvíos, donde el agua se introduce y corre, y va haciendo su camino particular. Las escritoras confluyen por lugares parecidos en esa cercanía del río. Para Beatriz Actis, los paisajes, de algún modo, se construyen. “Como nací en la llanura, aprendí de a poco a conocer el río; para mí, fue una especie de conquista. En mis primeros relatos, en otros libros, como ‘El día breve’ o ‘Todo lo que late’, sí aparece más el vacío de la llanura, esa desolación metafísica”.

En cambio, para María Laura el río es una presencia ineludible, “como un credo, rezo: nací cerquita del río y a este río lo amaré tanto en la literatura como en la vida... Hace unos años, conocí a Carlos M. Domínguez. Ahí, por primera vez, me planteé desde qué lugar escribimos los rioplatenses. Todavía no había salido mi primer libro de ficción. Pasaron cinco años y sigo pensando que escribimos dándole la espalda al río. Que estamos muy lejos de un Juanele, de un Quiroga, un Saer, un Conti... Pero, a pesar de eso, mirá qué loco lo que me pasa: yo si escribo sólo desde lo urbano, me agoto, me apago. Si no hay río que atraviese mis relatos, me ahogo...”...

(La nota completa en la edición gráfica de la Revista Sudestada Nº89 - Junio 2010)

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