Cuando se va el verano (2017)

Cuando se va el verano (2017)
Libro para jóvenes - Estación Mandioca Ediciones

Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

lunes, 22 de agosto de 2011

domingo, 21 de agosto de 2011

echada entre las flores, Quasimodo


De tierna mujer echada entre las flores
Salvatore Quasimodo

Se adivinaba la estación oculta
por el ansia de las lluvias nocturnas,
por los cambios de las nubes en el cielo,
undosas leves cunas;
y yo estaba muerto.

Una ciudad suspendida en el aire
era mi último exilio,
y en torno me llamaban
las suaves mujeres de otros tiempos,
y la madre, renovada por los años,
con su dulce mano escogía entre las rosas
y con las más blancas ceñía mi cabeza.

Afuera era de noche
y los astros precisos seguían
ignotos caminos en curvas de oro
y las cosas vueltas fugitivas
me llevaban a rincones secretos
para hablarme de jardines abiertos de par en par
y del sentido de la vida;
pero a mí me dolía la última sonrisa

de tierna mujer echada entre las flores.

Pavese

Creación

Estoy vivo y he sorprendido las estrellas en el alba.
Mi compañera continúa durmiendo y lo ignora.
Mis compañeros duermen todos. La clara jornada
se me revela más limpia que los rostros aletargados.
A distancia, pasa un viejo, camino del trabajo
o a gozar la mañana. No somos distintos,
idéntica claridad respiramos los dos
y fumamos tranquilos para engañar el hambre.
También el cuerpo del viejo debería ser sano
y vibrante -ante la mañana, debería estar desnudo.
Esta mañana la vida se desliza por el agua
y el sol: alrededor está el fulgor del agua
siempre joven; los cuerpos de todos quedarán al
descubierto.
Estarán el sol radiante y la rudeza del mar abierto
y la tosca fatiga que debilita bajo el sol,
y la inmovilidad. Estará la compañera
-un secreto de cuerpos. Cada cual hará sentir su
voz. No hay voz que quiebre el silencio del agua
bajo el alba. Y ni siquiera nada que se estremezca
bajo el cielo. Sólo una tibieza que diluye las estrellas.
Estremece sentir la mañana que vibre,
virgen, como si nadie estuviese despierto.

Azucenas silvestres


Azucenas silvestres
Alicia Genovese
(fragmento)


¿te acordás de las azucenas salvajes?

vuelven y vuelven;

el tiempo no es sólo la marea

del trayecto irreversible

sino la irradiación también, de su retorno,

su círculo maravillado

cuando nuevamente:

azucenas, azucenas, azucenas

como la cadencia fiel

de un sonido tuyo,

que en el camino de las palabras,

velado regresa.

jueves, 18 de agosto de 2011

De Gelman

MUJERES

decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito
debía tener unas 12397 mujeres en su mujer
era difícil saber con quién trataba uno
en ese pueblo de mujeres
ejemplo:

yacíamos en un lecho de amor
ella era un alba de algas fosforescentes
cuando la fui a abrazar
se convirtió en singapur llena de perros que aullaban
recuerdo
cuando se apareció envuelta en rosas de agadir
parecía una constelación en la tierra
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha

como el sol que se ponía en su voz
en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno
y cuando se dio vuelta
su nuca era el plan económico
tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorables a la dictadura militar
nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer
yo estaba ligeramente desconcertado
una noche le golpeé el hombro para ver con quién era
y vi en sus ojos desiertos un camello

a veces
esa mujer era la banda municipal de mi pueblo
tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar
y los demás desafinaban con él
esa mujer tenía la memoria desafinada

usté podía amarla hasta el delirio
hacerle crecer días del sexo tembloroso
hacerla volar como pajarito de sábana
al día siguiente se despertaba hablando de malevich

la memoria le andaba como un reloj con rabia
a las tres de la tarde se acordaba del mulo
que le pateó la infancia una noche del ser
ellaba mucho esa mujer y era una banda municipal

yo
compañeros
una noche como ésta que
nos empapan los rostros que a lo mejor morimos
monté en el camellito que esperaba en sus ojos
y me fui de las costas tibias de esa mujer

callado como un niño bajo los gordos buitres
que me comen de todo
menos el pensamiento
de cuando ella se unía como un ramo
de dulzura y lo tiraba en la tarde

domingo, 14 de agosto de 2011

Poema

Dictaduras
Daniel Rafalovich


En mi cuarto describía bucólicos estados

y, adolescente, soledades no deseadas.

Las noches transcurrían

como una curva eterna,

un salto al vacío

el peligro o el Edén.

Besos profundos han pasado

y lunas,

dictaduras.

Y hoy comprendo que lo único

que jamás se detiene

es la danza enloquecida de los átomos,

la azarosa química del cuerpo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Taller de Literatura para Niños (III)

Patricia Dagostino
ALETEOS INTIMOS (fragmento)

Noche cargada de susurros. Alguien se acerca, pero la negrura y la bruma me impiden ver sobre la espesura aterradora de la selva. Avanzo como puedo, con los labios resecos y temblorosos, camino cada vez más rápido, sosteniéndome de las ramas, me hundo en la tierra, tropiezo cada instante con la soledad y las sombras huidizas que me espantan. Los sonidos me aterran. Agudizo el oído tratando de escuchar lo inaudible; sin embargo, los rumores nocturnos palpitan en cada paso, en cada movimiento que hago, y tiemblo, tiemblo, tiemblo… Mi voz estremecida ya no suena. Quiero y no puedo gritar.
Los sonidos parecen más calmos, el silencio invade la noche, agitada, descanso sobre una roca. Mi cuerpo sobresaltado suda a borbotones, un calor se expande por mi cara, tiemblo de frío. Pienso que es mi última noche… Se me cierran los ojos, siento algo raro en el pecho, la respiración entrecortada, veo imágenes espeluznantes y tortuosas. Me paralizo de terror. Caigo al suelo, entre las hojas. El viento helado penetra por cada uno de mis poros. Escucho pasos… o no sé qué…
De pronto, el aleteo de un murciélago me rodea, gira y gira en círculos hasta que sus patas se posan a dos pasos de mí (detrás de mí), listo para atacar...

Taller de Literatura para Niños (II)

Graciela Nasini
EL SECRETO (fragmento)

Se lo prometí porque estaba seguro de poder guardarlo. Después de todo, sólo ocupaba un rinconcito de mi cabeza. Pero lo que yo no sabía es que los secretos, cada vez que uno los piensa, se inflan, engordan.
Un día, haciendo la tarea, se empezó a mezclar con las cuentas de multiplicar. Me enojó mucho y lo volví a mandar a su rincón. Ahí me di cuenta de que no entraba, necesitaba un espacio mucho más grande y no se quedaba quieto en mi cabeza. Traté de ignorarlo y me puse a leer el libro que me regalaron para el cumple. Se asomaba cada dos renglones y cada vez estaba más gordo. Llegó un momento en que, pensara lo que pensara, me topaba con él. Y con sólo observarlo un poquito, más se agrandaba y más difícil era ignorarlo.
Cuando se lo conté a Flora, fue un alivio. Pude sentir cómo se desinflaba para volver a su tamaño original. Se lo conté después de que me jurara que no se lo diría a nadie. "Por mis hijos, que son lo que más me importa en el mundo", dijo. Y siguió con las tareas de la casa, cantando como siempre. Flora siempre está cantando. Canta distinto tipo de canciones según lo que esté haciendo. Canta tangos cuando plancha, canciones románticas cuando anda por los dormitorios... Pero yo ya había aprendido lo que pasa con los secretos, había hecho mi promesa de que éste estaría a salvo, y tendría que vigilarla.
Al rato nomás, interrumpió la canción que había empezado y se quedó mirando la nada. Estoy seguro de que pensaba en él. Después me miró y me guiñó un ojo. Nunca me guiñaba los ojos Flora. Sin duda lo había engordado y le estaba tocando la parte del cerebro que maneja los párpados.
A la tarde siguiente, la cosa se puso más grave...

Taller de Literatura para Niños (I)

Andrea Cea
LUZ DESDE LAS PLÉYADES


LAS CARACOLAS
QUE RECIBI
DE LOS DELFINES
CANTAN MENSAJES DEL OCEANO DE LUZ INFINITA
AZUL Y PROFUNDO

ELLAS ME CONOCEN BIEN ...

SABEN DE MI CORAZÓN,
DE SUS LATIDOS ROSAS Y VIOLETAS


LES PREGUNTÉ QUÉ HACER CON LAS PALABRAS,
CÓMO MOVERLAS,
CÓMO BAILAR JUNTAS EN EL ESPACIO DEL ARCO IRIS
Y DISFRUTAR DE SER


PEDÍ AYUDA A LAS ESTRELLAS, A LAS SIETE HERMANAS,
Y LES DIJE:
AMADAS PLÉYADES,COMPAÑERAS ETERNAS
DE LA BELLEZA,
De LA ARMONÍA,
QUIERO UN LENGUAJE NUEVO,
UN CÓDIGO ESPECIAL
QUE GENERE RISAS, MILAGROS,SENTIDOS DE AMOR Y EMOCIONES CRISTALINAS

QUE ABRA PUERTAS
QUE CURE EL DOLOR
QUE DÉ CALOR
QUE SEA HUMANO
QUE SEA INOCENTE

(...)