Cuando se va el verano (2017)

Cuando se va el verano (2017)
Libro para jóvenes - Estación Mandioca Ediciones

Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

lunes, 26 de marzo de 2018


Taller LA LITERATURA EN EL NIVEL INICIAL

 Sábado 31 de marzo, Librería Homo Sapiens, 9 a 12.30, ROSARIO

 Inscripciones: inscripcion@homosapiens.com





 Fábula - Beatriz Actis 

   Un señor tenía un pato que ladraba. Lo metió en un canasto con tapa y se fue a recorrer las plazas de los pueblos.
   Le decía a la gente que tenía un pato que ladraba, pero nadie le creía. “Si me dan una moneda”, les decía, “se los muestro. Si no ladra, les devuelvo la moneda y les doy otra más”.
   Entonces sacaba el pato, que como estaba un poco confundido no ladraba, le hablaba en la oreja para convencerlo y el pato ladraba.
  Con el dinero que ganó gracias al pato, el señor se compró una motoneta (para él) y un carrito (para el pato). El carrito tenía una sola rueda e iba enganchado a la motoneta como un sidecar. También le compró un casco al pato.
  Un buen día, el señor encontró un gato que hacía mu y también lo metió adentro del carrito. Se llevaba muy bien con el pato.
  Después encontró un perro que hacía miau y tuvo que agrandar el carrito. En realidad, lo cambió por otro más grande (un carro y no un carrito). Compró dos cascos más.
  Fue entonces cuando encontró la vaca que hacía cua y tuvo que comprar un carromato de circo para que entraran todos. (Los cascos ya no eran necesarios).
  En el viaje, los animales conversaban porque si no se aburrían. Se hicieron muy amigos.
  En medio de la larga travesía por la llanura, el pato le enseñó a ladrar al perro, el perro le enseñó a maullar al gato, el gato le enseñó a mugir a la vaca y la vaca le enseñó a parpar al pato.
   Entonces se dieron la mano, abrieron la puerta del carromato y cada uno se fue por la vida con rumbo distinto.
  Ahora que eran bilingües podían trabajar como traductores (sobre todo el pato, el gato y el perro) o como secretaria ejecutiva (sobre todo la vaca).
  También podían publicar un diccionario vaca – gato, gato – vaca; pato – perro, perro – pato; etcétera.
  El señor les vendió el carromato a los gitanos y se fue con su motoneta a buscar algún gladiolo con olor a jazmín, o bien, alguna mandarina con gusto a banana.
  No sabemos qué tal le fue.



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario