Cuando se va el verano (2017)

Cuando se va el verano (2017)
Libro para jóvenes - Estación Mandioca Ediciones

Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

viernes, 24 de febrero de 2017

Anécdota

Mi anécdota (para Suplemento de Educación - Diario La Capital - 4 de marzo 2017)

Beatriz Actis 

  A fines de los años noventa daba clases de Lengua y Literatura en el Liceo Victoriano Montes, de Santa Fe, y tenía una especial relación con un curso: el 2do. 5ta. En esa época escribí mi primera novela juvenil, “Alrededor de las fogatas”, que ganó un premio y se publicó en la colección La Movida, de Colihue, que entonces dirigía Pablo de Santis.
Las novelas de esa colección comenzaban con un breve texto escrito a mano por el autor, como una especie de dedicatoria impresa, que servía como prólogo y como vínculo entre los lectores y quien había escrito la obra.
“Alrededor de las fogatas” comienza de este modo: “Tenían todo el tiempo por delante, y aunque a veces pensaban que la vida seguiría copiándose a sí misma, otras veces estaban convencidos de que podrían darla vuelta como una media”.
Los protagonistas eran chicos y chicas que llevaban adelante sus búsquedas y por eso vivían una serie de peripecias en una ciudad del Litoral. Para bosquejarlos tomé como referencia a un grupo de estudiantes de ese segundo año tan enérgico, tan entrañable, entre ellos, un chico de apellido Ayala, que pasó a ser en la novela Acosta, el líder de la aventura.
  Pasaron muchos años y dejé de ver a aquellos chicos, e incluso dejé de dar clases en el colegio secundario (no eran épocas de redes sociales, que ahora permiten reencontrarse, por ejemplo, con ex alumnos de lugares y tiempos diversos).
Un día, tomé un taxi en la calle y el conductor -de quien yo solo veía, como es usual, la nuca, la espalda- me miró a través del espejo retrovisor y me dijo: “Profe, yo era alumno del Victoriano. Soy Ayala”.

  Me adelanté en el asiento y lo miré, tratando de reconocerlo. Mientras lo escuchaba, pero también hacía memoria para ubicarlo exactamente, y la jovialidad de su actitud  me iba haciendo recordar de manera veloz a aquel alumno del 2do. 5ta., él no esperó y me dijo: “Acosta, profe. Yo soy Acosta”.

El link: http://www.lacapital.com.ar/el-lider-la-aventura-n1350316.html


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