"Esta es la única de mis narraciones cuya moraleja conozco. No creo que sea una moraleja extraordinaria. Solo que, en esta ocasión sé cuál es: somos lo que pretendemos ser, así que debemos tener cuidado con lo que pretendemos ser."
Madre Noche, Kurt Vonnegut
miércoles, 24 de junio de 2015
domingo, 21 de junio de 2015
Edimburgo
Edimburgo
Beatriz Actis
Había leído aquel
poema de Montale sobre la calle de la media luna
antes de conocer
Edimburgo.
Era el fin del otoño
y la primera nevada caía.
A poco de llegar vi
que la media luna no era
una calle sino una
batería del Castillo que amenaza o embellece la ciudad.
En el poema dice
Montale
“el hombre que predicaba bajo la Media Luna
me preguntó: ¿Sabes dónde está Dios? Lo sabía
y se lo dije. Movió la cabeza”
me preguntó: ¿Sabes dónde está Dios? Lo sabía
y se lo dije. Movió la cabeza”
(es a la vez
espléndido y triste)
Entramos en un bar de
la ciudad medieval, una tarde oscura, huyendo de la tormenta.
Adentro, mujeres de
nacionalidades inciertas (¿danesas…?) bailaban, y escoceses tocaban guitarra y
violín, todos bebían bajo la mirada
estática –eterna- de un retrato de Robert
Burns. No teníamos frío, no teníamos miedo, éramos jóvenes y amábamos,
no nos delataba la mortalidad.
Afuera, escoceses
pasaban silbando bajo
la ventisca.
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