Cuando se va el verano (2017)

Cuando se va el verano (2017)
Libro para jóvenes - Estación Mandioca Ediciones

Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

sábado, 27 de septiembre de 2014

La oveja imaginaria

Ilustraciones de SONIA BASCH para uno de mis últimos libros, "La oveja imaginaria" (poesía para niños, Abran Cancha ediciones), y algunas páginas del libro:
http://cargocollective.com/soniab/La-oveja-imaginaria

lunes, 22 de septiembre de 2014

Animal de luz

Animal de luz - Pablo Neruda

Soy en este sin fin sin soledad
un animal de luz acorralado
por sus errores y por su follaje:
ancha es la selva: aquí mis semejantes
pululan, retroceden o trafican,
mientras yo me retiro acompañado
por la escoria que el tiempo determina:
olas del mar, estrellas de la noche.

Es poco, es ancho, es escaso y es todo.
De tanto ver mis ojos otros ojos
y mi boca de tanto ser besada,
de haber tragado el humo
de aquellos frenes desaparecidos,
las viejas estaciones despiadadas
y el polvo de incesantes librerías,
el hombre yo, el mortal, se fatigó
de ojos, de besos, de humo, de caminos,
de libros más espesos que la tierra.

Y hoy en el fondo del bosque perdido
oye el rumor del enemigo y huye
no de los otros sino de sí mismo,
de la conversación interminable,
del coro que cantaba con nosotros
y del significado de la vida.



Porque una vez, porque una voz,
porque una sílaba
o el transcurso de un silencio
o el sonido insepulto de la ola
me dejan frente a la verdad,
y no hay nada más que descifrar,
ni nada más que hablar: eso era todo:
se cerraron las puertas de la selva,
circula el sol abriendo los follajes,
sube la luna como fruta blanca
y el hombre se acomoda a su destino.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Verne

Versión de LA ISLA MISTERIOSA, de Julio Verne - Por Beatriz Actis (Editorial: Estación Mandioca)

Le Petit Prince

Dedicatoria de 
EL PRINCIPITO, 
de Antoine de Saint-Exupéry

                                                                     A León Werth 

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:
                                                                          A León Werth
                                                cuando era niño

sábado, 13 de septiembre de 2014

Moon river

Desayuno en Tiffany

Gil de Biedma

El poema es un organismo acústico. Hay que leerlo de corrido, no deteniéndose línea por línea. Y, en lo posible, en voz alta. Hasta que se inventó la imprenta, la sensibilidad literaria era auditiva: uno entendía mejor si leía en voz alta que si leía en silencio. Y en poesía sigue siendo así. Cuando lees un poema, lo que importa no es entenderlo; lo que importa es que te guste. Si te gusta, ya entenderás cada cosa que haya que comprender en él. En un buen poema no se puede distinguir entre emoción e inteligencia.
                                                        Jaime Gil de Biedma

jueves, 11 de septiembre de 2014

Derek Walcott


Has olvidado el calor. Podría venir ardiendo de una cerca de zinc.
Ni siquiera las palmeras de la orilla del mar se agitan en paz (...)

domingo, 7 de septiembre de 2014

sábado, 6 de septiembre de 2014

Frank O'Hara

Animales


Te olvidaste de cómo éramos entonces 
cuando aún éramos de primera 
y el día engordaba con una manzana dentro de su boca

es inútil preocuparse por el Tiempo
pero teníamos un par de ases bajo la manga 
y tomábamos ciertas curvas cerradas

el pastizal entero parecía nuestra cena 
no necesitábamos de velocímetros
podíamos hacer cócteles con hielo y agua

no desearía ser más veloz 
ni más vivaz que ahora si estuvieras junto a mí 
Oh tú fuiste el mejor de todos mis días

Frontera La Vieja

Extraño viaje hacia Frontera La Vieja - BEATRIZ ACTIS - Bs. Aires. - Edit. Quipu, 2014

Frontera La Vieja fue fundada por los conquistadores españoles a orillas de un río marrón y tumultuoso, en tierra mocoví, en lo que ahora es la Provincia Litoral. Poco tiempo después, por razones misteriosas, los habitantes se mudaron de allí y volvieron a fundar la ciudad en otro lugar. La llamaron Frontera La Nueva.
Pasaron los siglos ... Y Agustina y su familia se mudan desde Frontera La Nueva a Frontera La Vieja. Viven junto al museo que preserva las ruinas de la antigua ciudad.
Pero Agustina tiene un deseo secreto: partir de allí en busca de… (¡Al leer la novela se sabrá en busca de qué!).Cuenta para ello con la ayuda del abuelo Fermín y de los libros protagonizados por la intrépida Alicia, que serán su guía.
…Y así se inician las aventuras cercanas al mundo de los sueños que vive la protagonista de Extraño viaje hacia Frontera La Vieja, atrapante novela de Beatriz Actis. (TEXTO DE CONTRATAPA)

viernes, 5 de septiembre de 2014

Brel


Coplita

A mi memoria le pido que me tenga compasión.
Dichosa de mi memoria que está donde estuve yo.
                                     (Leopoldo Teuco Castilla)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Demasiado cerca

Wislawa Szymborska, Estoy demasiado cerca
 
Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos

lunes, 1 de septiembre de 2014

González Tuñón

La calle del agujero en la media

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
y la mujer que amo con una boina azul.
Yo conozco la música de un barracón de feria
barquitos en botellas y humo en el horizonte.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad.
Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar
ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
ni el afiche apagado del grotesco armazón
telaraña del mundo para mi corazón.
¡Ni las luces que siempre se van con otros hombres
de rodillas desnudas y de brazos tendidos!
-Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
que acarician de noche a los niños dormidos-.
Tenía el resplandor de una felicidad
y veía mi rostro fijado en las vidrieras
y en un lugar del mundo era un hombre feliz.
¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
y carros de verduras con colores alegres?
Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
y riendo de la muerte y de la suerte y
feliz como una rama de viento en primavera.
El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!
Esto es simple querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda
alegres en lo alto de una calle cualquiera.
Alegres las campanas como una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Solo yo voy por ella con mi dolor desnudo
solo con el recuerdo de una mujer querida.
Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto.
Decir, yo he conocido, es decir: Algo ha muerto.