Frontera La Vieja fue fundada por los conquistadores españoles a orillas de un río marrón y tumultuoso, en tierra mocoví, en lo que ahora es la Provincia Litoral. Poco tiempo después, por razones misteriosas, los habitantes se mudaron de allí y volvieron a fundar la ciudad en otro lugar. La llamaron Frontera La Nueva...
Beatriz Actis - Ediciones Quipu - Ilustraciones de Nerina Canzi
viernes, 15 de junio de 2018
viernes, 8 de junio de 2018
¿Las tortugas no pueden volar?
¿Las tortugas no pueden
volar?
Beatriz Actis
Tengo tres amigas tortugas: La Niña, La
Pinta y la Santa María. Son pequeñas pero andariegas. Aún más: son casi más
curiosas que yo… ¡Y eso que también soy viajera!
Las tortugas —lo dicen las enciclopedias—
pueden tener distintos hábitat, es decir, vivir en espacios diferentes, por ejemplo: La Niña es marina; La Pinta, de agua dulce, y la Santa
María, de tierra.
Cuando estamos juntas, además de leer
enciclopedias, escuchamos canciones como la de la tortuga Manuelita que cruzó el mar para conocer
París.
—¡Como yo, cuando sea grande!
—dice La Pinta.
A las tres les divierten las historias
antiguas que explican cómo se pensaba entonces que era la Tierra. Vemos los
viejísimos dibujos de un planeta plano, sujeto por cuatro pilares que descansan sobre cuatro elefantes, apoyados
a su vez en una tortuga gigante que nada y, así, sostiene el mundo.
—¡Como yo, cuando crezca!
—dice La Niña.
También leemos fábulas, como la de la liebre
y la tortuga, en la que corren una carrera y, contra todos los pronósticos,
gana la tortuga.
—¡Como yo, cuando llegue a
ser mayor! —dice la Santa María.
Nuestra convivencia es feliz, aunque hay un
problema. Yo ando de acá para allá, del
norte hacia el sur, y vivo en donde hago
mi nido, a veces en campo abierto y otras, sobre los cables de la ciudad, según
me encuentren las estaciones del año. Y el aire no es, para nada, un buen
hábitat para las tortugas. Por eso (y porque ellas sueñan con recorrer caminos,
con explorar regiones), La Niña partió una madrugada en busca del mar, La Pinta
salió un mediodía para hallar un río, y La Santa María se fue un atardecer a
buscar otra tierra.
Le hice a cada una un atadito con comida que
recolecté durante las escalas de mis vuelos: algas y coral para La Niña,
caracoles y plantas acuáticas para La Pinta, algunos vegetales para la Santa
María. Y un mapa con indicaciones para llegar sin contratiempos.
Ser golondrina y no vivir mucho tiempo en
el mismo lugar tiene sus ventajas: tengo muchos amigos; conozco sitios
distintos, desde Alaska hasta Tierra del Fuego; veo el grandioso mundo desde la
altura, según lo indique mi rumbo, y nunca me desoriento; ayudo a las tortugas
a llegar al mar, al río, a la tierra, y, cuando la suerte está echada, las
contemplo marchar en busca de su destino.
**
Pasan
meses, años, décadas… y recibo tres cartas.
A una
la firma La Niña; a otra, La Pinta y a otra, la Santa María. Están fechadas
hace unos cuantos días (se ve que el
correo de palomas mensajeras a veces se retrasa y la correspondencia demora en
ser entregada).
Una
llega el lunes, otra el martes y otra el miércoles. Las voy leyendo a medida
que llegan.
Son
estas: (CONTINUARÁ...)
sábado, 26 de mayo de 2018
FERIA DEL LIBRO DE ROSARIO 2018
FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE ROSARIO
Centro Cultural Fontanarrosa, San Martín 1080 - Rosario (provincia de Santa Fe)
Entrada libre y gratuita
-Fechas y horarios:
Del 24 de mayo al 4 de junio de 2018
Abierta para todo público hasta el lunes 4 de junio y en los siguientes horarios:
-Jueves 24 y domingos: de 13:00 a 21:00
-Viernes 25, sábado 26 y sábado 2 de junio: de 13:00 a 22:00
-Lunes a jueves: de 9:00 a 21:00
-Viernes 1ro. de junio: de 9:00 a 22:00
-Viernes 25, sábado 26 y sábado 2 de junio: de 13:00 a 22:00
-Lunes a jueves: de 9:00 a 21:00
-Viernes 1ro. de junio: de 9:00 a 22:00
MIS ACTIVIDADES EN LA FERIA:
-Literatura para niños y jóvenes: Entrevista pública a Ricardo Mariño, Silvia Schujer y Sandra Siemens. Domingo 27/5 de 18.30 a 20 hs. Sala "B" (primer piso)
-Charla sobre planes lectores y criterios de selección de textos literarios: miércoles 30/5, de 17 a 18.30 - Sala C (tercer piso).
Destinatarios: docentes, bibliotecarios e interesados en la lectura.
Observaciones: No hay que inscribirse para la charla. Es por orden de llegada hasta agotar el cupo de la sala.
-FIRMA de LIBROS:
- En el stand de Ponsatti Libros: domingo 27/5. 20 hs.
-En el stand de Editorial y Librería Homo Sapiens: miércoles 30/5 - 18.30 hs.
martes, 22 de mayo de 2018
lunes, 14 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
sábado, 7 de abril de 2018
Viejas apostillas
Rosario. Noviembre
Cuando la
mañana es venturosa, como hoy, es decir, cuando el clima se ha vuelto
agradable, desayuno en la vereda del Trota, en la primera mesa sobre calle San
Martín, la que mira hacia el río. A lado pasan los autos; los que doblan por
Urquiza casi me rozan y así recuerdan que esto es el centro. Sin embargo, al
levantar la vista, dos cuadras más adelante, por el declive de la calle se
observa el Paraná, como en esa zamba que dice "busco al fondo de la calle
un cerro" (es "La nostalgiosa", de Dávalos y Falú), aunque al
revés, en verdad, porque allí el poeta no encuentra el cerro y acá sí, acá en
el fondo de la calle hay un río. No es raro que cada tanto, incluso, pase un
barco y en el asfalto se prolongue la ilusión de autos que marchan enfrentándose
con mástiles de grandes buques extranjeros que van o vienen de Puerto San
Martín (supongo) o velas blancas de embarcaciones más pequeñas. Es en esta zona
en que se produce esa extraña convivencia de río y ciudad en un par de cuadras,
y este bar, en su esquina, posee la visión privilegiada, y esta mesita de lata
es un observatorio, un Finisterre enclenque al que a veces tengo que ponerle
varias servilletas dobladas para que no se mueva y se derrame el café.
Diciembre
Hoy me tocó un taxista poético: me mostró,
entusiasmado, el arco iris y también hizo un recuento de los últimos que habían
aparecido, incluso uno doble, después de las lluvias. Me contorsioné en el
asiento trasero del taxi para verlo, grácil y tal vez escurridizo entre la copa
de los árboles.
Enero
En la pared
lateral de uno de los edificios de la vereda de enfrente alguien proyectó un
video de Madonna en blanco y negro. Se veía perfecto a la altura de mi piso
diez, parecía Times Square. Exagero, claro. Me asomé al balcón tratando de
averiguar desde qué departamento lo estaban proyectando; desde algún que otro
balcón alguna gente se asomaba también. Fue una situación extraña: el paisaje
nocturno del barrio en las alturas cambió, y fue para bien, diría. Ahora el
proyector se apagó y quedó como un vacío (y eso que Madonna no me gusta
demasiado)
Febrero
Es tranquilizadora la familiaridad del cine del barrio, mezclada con la cosa de género o con las películas con personajes reconocibles, icónicos —es como volver a la infancia—, cuando le decís al que vende las entradas, por ejemplo: "Una para la de James Bond", y entrás.
Marzo
En el
final de la versión cinematográfica de "Suite francesa" puede verse
la pequeña letra de Irene Némirovsky en sus cuadernos: las anotaciones, los
agregados, las tachaduras. Y uno se levanta de la butaca conmovido, acongojado,
después de haber espiado el proceso de aquella intimidad.
Abril
Al volver
de un viaje, despliego el mapa del lugar que compré previamente en alguna
librería, como buen turista de antaño (no me guío por mapas virtuales) y reviso
no solo los lugares a los que fui –lo que sería bastante lógico- sino aquellos
a los que no fui. No viajo con el mapa, lo guardo prolijamente doblado,
intacto, para el regreso. Me gusta la idea de casi haber estado, incluso más
que la de haber estado.
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