domingo, 2 de abril de 2017
miércoles, 29 de marzo de 2017
Cenicienta piensa en otra cosa
Cenicienta
piensa en otra cosa
Beatriz Actis
El problema de Cenicienta es su
grandísima distracción.
Pierde el plumero, pierde el trapo
de piso, pierde la escoba.
En realidad, esto sucede porque
ella piensa que: el trapo es la alfombra mágica de Aladino; la escoba, un trasporte de bruja como la de
Hansel y Gretel o La Bella Durmiente; el plumero, una palmera encantada a la
que se trepa para encontrar a la gallina de los huevos de oro...
Y, tan atrapada está por su propia
distracción, que no solo extravía los elementos de limpieza (el trapo-alfombra
termina, por ejemplo, entre los techos, junto a la escoba que cree voladora)
sino que se siente casi todo el tiempo fuera de la realidad, dentro de un
cuento de hadas.
Sin embargo, su distracción ─que su
madrastra y sus hermanastras consideran un terrible defecto─ es la que la hace
liberarse del maltrato al que la someten en su casa.
Como todos sabemos, el príncipe da
una fiesta en su palacio. Allí espera encontrar a una buena muchacha y
convencerla para que sea su esposa.
Ella y él bailan toda la noche.
A las doce, y siempre por su eterna
distracción, Cenicienta parte del palacio y deja olvidado “algo”.
jueves, 16 de marzo de 2017
Lágrimas de sirena
PARTE 1:
BOQUIABIERTOS
I. El
mar no es uno solo
El mar no es uno solo, pensó Ada, y guardó en
el bolso, un poco a escondidas, uno de sus libros más “pesados”, de esos sobre
los que su mamá había dicho: “Mejor no los lleves, porque estamos cargadas de
cosas”.
Ada lo puso igual: era “El faro del fin del
mundo”, de Julio Verne, encuadernado en color azul oscuro, con ilustraciones
que eran réplicas de los grabados de la edición original.
Cuando miraba esos extraños dibujos en blanco
y negro, a veces le daba fascinación y alegría, y otras veces le daba miedo
(pero la fascinación no se iba).
El libro había sido de su abuelo y estaba
impreso en Buenos Aires en la década del cuarenta. La cintita dorada pegada al
lomo, que se usaba como señalador, marcaba una página en particular, la del
inicio del capítulo “Tras el naufragio”.
Ada conocía el mar de los libros y ahora iba
a conocer el mar de verdad.
Lágrimas de sirena - Beatriz Actis - Novela para chicos - Editorial Quipu (Buenos Aires)
viernes, 24 de febrero de 2017
Anécdota
Mi anécdota (para Suplemento de Educación - Diario La Capital - 4 de marzo 2017)
Beatriz Actis
A fines de los años noventa daba clases de
Lengua y Literatura en el Liceo Victoriano Montes, de Santa Fe, y tenía una
especial relación con un curso: el 2do. 5ta. En esa época escribí mi primera
novela juvenil, “Alrededor de las fogatas”, que ganó un premio y se publicó en
la colección La Movida ,
de Colihue, que entonces dirigía Pablo de Santis.
Las
novelas de esa colección comenzaban con un breve texto escrito a mano por el
autor, como una especie de dedicatoria impresa, que servía como prólogo y como
vínculo entre los lectores y quien había escrito la obra.
“Alrededor
de las fogatas” comienza de este modo: “Tenían
todo el tiempo por delante, y aunque a veces pensaban que la vida seguiría
copiándose a sí misma, otras veces estaban convencidos de que podrían darla
vuelta como una media”.
Los
protagonistas eran chicos y chicas que llevaban adelante sus búsquedas y por
eso vivían una serie de peripecias en una ciudad del Litoral. Para bosquejarlos
tomé como referencia a un grupo de estudiantes de ese segundo año tan enérgico,
tan entrañable, entre ellos, un chico de apellido Ayala, que pasó a ser en la
novela Acosta, el líder de la aventura.
Pasaron muchos años y dejé de ver a aquellos
chicos, e incluso dejé de dar clases en el colegio secundario (no eran épocas
de redes sociales, que ahora permiten reencontrarse, por ejemplo, con ex
alumnos de lugares y tiempos diversos).
Un
día, tomé un taxi en la calle y el conductor -de quien yo solo veía, como es
usual, la nuca, la espalda- me miró a través del espejo retrovisor y me dijo:
“Profe, yo era alumno del Victoriano. Soy Ayala”.
Me adelanté en el asiento y lo miré, tratando
de reconocerlo. Mientras lo escuchaba, pero también hacía memoria para ubicarlo
exactamente, y la jovialidad de su actitud
me iba haciendo recordar de manera veloz a aquel alumno del 2do. 5ta., él
no esperó y me dijo: “Acosta, profe. Yo soy Acosta”.
El link: http://www.lacapital.com.ar/el-lider-la-aventura-n1350316.html
El link: http://www.lacapital.com.ar/el-lider-la-aventura-n1350316.html
jueves, 16 de febrero de 2017
TALLER LITERARIO 2017
* El Taller Literario presencial se realiza en Rosario y comienza el 14 de marzo. Se realiza todos los martes, de 18.30 a 20.30, desde marzo a noviembre.
* La opción virtual del Taller es a través de correo electrónico.
* Los talleristas pueden integrse en cualquier momento del año.
* Informes: beatrizactis@hotmail.com
* La opción virtual del Taller es a través de correo electrónico.
* Los talleristas pueden integrse en cualquier momento del año.
* Informes: beatrizactis@hotmail.com
martes, 31 de enero de 2017
domingo, 29 de enero de 2017
Ricardo Piglia. El último lector
Solo entiende lo que ha vivido, o lo que está por vivir, cuando está escrito. No se narra para recordar, sino para ver. Para hacer visibles las conexiones, los gestos, los lugares, la disposición de los cuerpos.
Ricardo Piglia. Un relato sobre Kafka. El último lector
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