domingo, 28 de febrero de 2016

Sirenas

Lágrimas de Sirena - Quipu - Novela (Serie Verde)
Beatriz Actis  - 2016


Tempestades

Los Tigres de Mompracem. Una aventura de Sandokán. 
Versión de Beatriz Actis del clásico de Salgari 
La Estación Editorial - Colección de los anotadores

sábado, 9 de enero de 2016

Rosario, 9 de enero 2016

Apuntes para un diario: Habríamos hecho la revolución 
Entre envíos de encomiendas y cartas certificadas a lo largo de los años, la charla con la encargada de la estafeta en el centro (supongo que estafeta es una palabra caída en desuso) deviene en cuestiones más profundas que las habituales, acotadas y triviales, que suelen acompañar el trato comercial. Me cuenta que estuvo en la Fede y que viajó a Moscú. Yo escribí, sin haberlo visto nunca, sobre el cadáver embalsamado de Lenín, y siempre me quedó la duda de un detalle insignificante que sin embargo adquiría relevancia literaria para mí, tal vez por la necesidad de que la descripción fuera lo más precisa  posible: ¿Estuviste en el mausoleo, en la Plaza Roja: el traje de Lenín es de color azul? Volvimos a tener, también, aquellos diálogos de otras épocas, y me encontré preguntando como no lo hacía a alguien desde años atrás: ¿Y no fuiste a la Brigada del Café? Así siguieron nuestros encuentros -y siguen y seguirán- en un marco de razonabilidad en cuanto a las opiniones críticas sobre el presente, alejadas ya del relato más melancólico que épico sobre la militancia juvenil. Hasta que una frase la volvió a su esencia, digamos: comentó como al pasar que cuando hubo cuatro presidentes en un día, en plena debacle del 2001 (aunque en verdad yo recuerdo 5 presidentes en una semana o un poco más; igual, el lapso real y los detalles resultan irrelevantes para lo que cuento), era el momento propicio para hacer la revolución: la Casa Rosada sola, con unos pocos granaderos, permitía -lo dijo con el tono de "invitaba"- entrar a un grupo y tomar el gobierno acéfalo por las armas. Como Fidel, imaginé, ingresando con sus tropas, triunfal, en La Habana.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Rosario, 11 de diciembre

APUNTES PARA UN DIARIO.   
El relojero, muy joven, heredó el oficio de su padre. Atiende en un localcito de la galería multifacética del barrio; hace largo tiempo tiene en arreglo un despertador que compré porque me gustó su diseño (retro, dice él; no estoy segura) y en tanto uso otro. Lo arma, lo desarma. Lo llevé porque se le había roto la perillita de atrás, que se corre cuando uno marca la hora en que quiere que suene. Pero él le fue encontrando defectos. Parece que cambió la perilla pero después atrasaba y después adelantaba. Así, desde hace meses, creo. Le aclaré que yo podía acostumbrarme a una diferencia de cinco minutos más, cinco minutos menos. No lo aceptó. Así que paso siempre por la galería, me asomo y le pregunto: ¿Cómo anda el reloj? "Está afuera", dice (eso quiere decir que está desarmado). En general lo está probando, parece. Antes me decía que pasara la próxima semana. Ahora ya es un vago "un día de estos". Igual, yo paso siempre.
Esta mañana me dijo: "No, es que me quedé dormido". Exégesis: lo probó y el despertador no sonó. Añadió: "No quiero que eso le pase al cliente". Antes de irme creí que era mi obligación preguntar: ¿En qué horario? "A la tarde", dijo. Entendí que es un reloj que falla a la hora de la siesta.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Abandonado


El zapato abandonado
Beatriz Actis 

El zapato abandonado se lamenta
─es solo un instante─
y piensa
            allí, tendido en la escalera
que podría haber escapado
junto a su compañero
por los jardines del palacio
hacia la carroza
antes de que lo atrape la mano del príncipe.

Otro hubiera sido el cuento.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Rosario, 2 de diciembre

En el final de la versión cinematográfica de "Suite francesa" puede verse la pequeña letra de Irene Némirovsky en sus cuadernos: las anotaciones, los agregados, las tachaduras. Y uno se levanta de la butaca conmovido, acongojado, después de haber espiado el proceso de aquella intimidad.