martes, 22 de junio de 2021

Presentación de "¿Llueve todavía?"


Este libro de poesía, ilustrado por Lucía Seisas y publicado por la editorial rosarina Listocalisto, se presentará el jueves 24/6, a las 19, a través de un vivo de Instagram: @listocalistook - @viajerosextraviados




domingo, 11 de abril de 2021

Entrevista en Viernes de letras - Universidad del Valle, Cali, Colombia



Críticas y reseñas de VARIACIÓN SOBRE LA COSTA LITORAL

Gabriel Zuzek - Redacción Rosario / El Eslabón - Abril 2021

https://redaccionrosario.com/2021/04/08/una-orilla-en-el-horizonte/


Daniel Medina - La Gaceta - Abril 2021

https://www.lagaceta.com.ar/nota/887400/espectaculos/apuntes-sobre-nuevo-libro-cuentos-beatriz-actis.html


Andre Lípari - Mirador Provincial - Marzo 2021

https://www.miradorprovincial.com/?id_um=284767-itinerario-de-un-viaje-lector-variacion-sobre-la-costa-litoral-de-beatriz-actis-nudista-2021




sábado, 27 de marzo de 2021

Crítica de Variación sobre la costa litoral

 Pulsaciones

Acerca de Variación sobre la costa litoral, de Beatriz Actis


Por Ricardo Barberis


   El nuevo libro de esta prolífica autora ha sido recientemente publicado por la editorial cordobesa Nudista en agradable factura y hermoso diseño de tapa. En él se articula un conjunto de cuentos para adultos en donde cada relato es una confirmación más de la talentosa escritura de Actis.

   Las variaciones que anuncia el título del libro no aparecen en el índice, pero alternan los relatos que lo integran: Viaje en el día, Cuento italiano, El poder del círculo, Varados en el río, Cuento holandés, Folklore, En el andén. Esa omisión no puede ser fortuita porque nada está librado a la casualidad en estos siete cuentos con sus respectivas variaciones. Por allí se habilita una entrada de lectura a este microuniverso literario: el diestro manejo entre lo narrado, lo no dicho y el decir de lo silenciado. Cada relato cuenta una historia y para cada una de ellas se nos presenta una variación. Cada historia es un recorte de la vida de un personaje y cada variante, otro que, a su vez, es uno entre múltiples posibles. Algo de lo mucho que podría haberse contado y no se dijo en cada una de las historias, se narra en su respectiva versión.

    Esa multiplicidad implícita amerita su silenciamiento en el índice. Esa ausencia nos señala, una vez más, que en la literatura lo que se escamotea es una apelación al lector y en este caso el título lo indica. Estos elementos paratextuales son un anticipo de los cuantiosos logros que este libro ofrece.

    Cada una de las siete historias es independiente de las demás y de su respectiva variación en la que se mantiene el mismo personaje encargado de articular el pasaje entre ambas. Por otra parte, hay al menos tres comunes denominadores entre los catorce relatos totales que componen el libro: el viaje, el espacio circunscripto (la región del litoral) y el tiempo. Por definición, todo viaje supone un desplazamiento espacial y temporal.

    Tiempo y espacio no son unidades estáticas. Pueden prolongarse como en Viaje en el día y en su variación. A su vez, en ambos la percepción del pasado que experimenta la protagonista es completamente diferente en cada uno. En el primero de ellos, por ejemplo, pasado y actualidad pueden confundirse y el tiempo vivido amenaza con fagocitar su presente. Puede ocurrir que el tiempo, como en la canción escuchada por el narrador en la variación de Varados en el río, esté después.

   El espacio puede ser una línea recta como una ruta sin curvas que, al ser recorrida ida y vuelta una y otra vez, termina convirtiéndose en un círculo del que la protagonista teme no poder escapar; por algo el cuento se llama El poder del círculo y no es casual que en su variación la narradora recuerde a Vito Dumas, el navegante argentino que en 1942 dio la vuelta al mundo navegando en solitario por las cercanías del paralelo 42.  Tal proeza sigue una imaginaria línea recta que, en suma, como en el laberinto de Abenjacán el Bojarí de Borges, es un vasto círculo.

  El espacio también puede plegarse y posibilitar que una insólita Charlotte Rampling aparezca en una estación de Rosario Oeste creyendo que está en Bruselas ante los ojos del azorado narrador que la admira en la variación de En el andén. Estas dos piezas cierran de modo magistral el libro.

    El viaje puede ser un regreso (o no) a la tierra originaria leyendo a un escritor de esa región, como en Cuento italiano. El viaje reconstruye, une, re-une o separa personajes, tiempos, lugares, mismidades y otredades. Por eso, de cada protagonista tenemos una representación diferente en cada cuento con respecto a su variación, como pasa en Folklore. También puede ocurrir que el propio personaje tenga una percepción distinta de un episodio o de un tiempo vivido y los seres con los que se vinculaba como acontece en Viaje en un día y su variación. Por ello mutan los registros, las voces, los narradores y sus vivencias. Por ello, donde había seducción puede haber “un desprecio elegante, helado pero sutil” (descripción insuperable);  la amenaza latente puede alternar con suaves roces de humor;  un elemento banal devenir en decisivo, y la lista podría continuar indefinidamente.

    Por ello, la multiplicidad es la materia que constituye estos relatos porque nada ni nadie es lineal; todo es múltiple y diverso, cada realidad es una y muchas; cada una es, a su vez, una representación que de ella hacemos; cada ser humano es varios, es uno, es otro, es lo posible y lo que no fue.

     Fiel al estilo de la autora, la escritura fluye sin ripios ni descuidos y la lectura transcurre con placer y sin pasividad. No hay estridencias ni monotonía, no hay excesos ni carencias, no hay oportunismo temático ni jergas demagógicas. Hay pulsación (en el sentido musical del término). Pulsación de la escritura capaz de resumir la historia de la fundación de un pueblo con sus engaños, traiciones, acusaciones y litigios en un breve párrafo de cuatro oraciones o delinear un personaje con solo dos palabras (“Por desidia”) o deslizar un detalle que abre la proliferación de interrogantes y  sentidos de lectura.

    La palabra (como el sonido) se distingue cuando hay silencio. En esa retirada oportuna de lo dicho se genera el enorme caudal connotativo de estos textos. Por eso el detalle  se vuelve indicio: puede ser un saxo que no aparece, una zamba tocada en la infancia, un par de lentes que distancian a una famosa actriz del resto del mundo o el suspendido gesto develador de quitárselos que le permitiría ver que la realidad (depositada literal y abruptamente en sus manos) no es una película.

    La autora, con notable destreza y dominio de su arte, confía en la sensibilidad y la inteligencia del lector atento. Su escritura impecable lo ha instaurado para que escuche lo que sea capaz de oír en esos silencios gracias a lo que la palabra ha dicho. Y eso es porque hay pulsaciones. Dicho de otra manera, hay literatura. De la buena.

 

                                                                                                                         

 

 

 

   

martes, 22 de diciembre de 2020

martes, 17 de noviembre de 2020

Fin de Talleres 2020. Hasta el año próximo!

Este año coordiné tres ediciones del Encuentro - Taller virtual  LITERATURA EN LA ESCUELA, durante octubre y noviembre

En FEBRERO de 2021 volveré a realizar estos encuentros. Oportunamente, informaré la fecha de inicio en las redes. 



miércoles, 4 de noviembre de 2020

Nueva edición del Taller LITERATURA EN LA ESCUELA

 Hemos realizado, en octubre, dos Encuentros de este taller.

El lunes 9/11 comienza el Tercer Encuentro.
Consultas a beatrizactis@hotmail.com



martes, 13 de octubre de 2020

TALLER Literatura en la escuela - Inicio: 23/10


Los grupos de este TALLER son reducidos para poder tener una comunicación fluida y un seguimiento más personalizado.  (Por eso, ya se realizó un primer encuentro a principios de octubre y ahora se realiza esta segunda cohorte).

Los contenidos son: Criterios de selección de textos literarios, lecturas críticas, alternativas didácticas y propuestas de organización en el aula: trayectos, planes lectores.

Dossier con textos literarios y teoría para cada participante.

CONSULTAS por aquí o por mail: beatrizactis@hotmail.com

domingo, 27 de septiembre de 2020

CUENTO

 

El Fabuloso Kraken (o Aventura en el Mar de la China)

Beatriz Actis 

 

  Viajé y viajé, durante muchas noches y a través de muchas rutas en el agua, desde el Río Paraná hasta el Río de la Plata, y desde allí por el Mar Argentino hasta el Océano Atlántico y hasta el Océano Índico, en una balsa hecha con ramas atadas con broches de alambre y después navegué más lejos todavía. 

  Cuando los alambres se estaban oxidando, llegué al Mar de China, que tenía el aspecto de una enorme y salada sopa de arroz. La sopa —el agua— estaba en calma; el cielo, claro.

  Ahora bien, se estarán preguntando qué hago yo, una náufraga solitaria, en el medio del Mar de la China, con mi balsa hecha con ramas de frutales, broches de alambre y una sábana deshilachada a modo de vela, y con una mandarina entre las manos.

  Les voy a contar mi historia:

  Estaba colgando la ropa en el patio de mi casa. Lo hacía de una manera bastante desganada porque en realidad de las tareas del hogar lo único que verdaderamente me  ha gustado siempre es cocinar, por ejemplo, los pescados de río: boga a la naranja, mandubí al limón o patí a la toronja.

  Debo aclarar que mi casa está ubicada en las afueras del pueblo de Santa Cítrica (declarado “Capital nacional de la mandarina”), a orillas del Río Paraná, República Argentina. O, lo que es lo mismo decir desde esta lejanía: en algún entrañable lugar de Sudamérica. 

  Y estaba tendiendo la ropa lo más tranquila y distraída, sumida en mis ensoñaciones, cuando de repente lo que hasta ese momento había sido una leve brisa se convirtió en un viento fuerte. Las sábanas que estaba colgando empezaron a volar como aves, como nubes, hacia el lado del río.

  Comencé a perseguirlas hasta que una de ellas voló sobre el agua, fue a caer en un camalote que arrastraba la corriente y quedo extendida sobre él. El camalote cubierto por la sábana parecía una mesa con un mantel tendido, lista para que le sirvieran la comida.

  Quedé hipnotizada: fue imaginarme la mesa, el mantel y la comida para comportarme como ante un espejismo. No lo dudé: ¡Seguí a mi sábana!

  Salté hacia el camalote y conseguí flotar apoyada en las ramas de unos árboles (lo digo con orgullo: los mejores frutales de la patria). De allí, las mandarinas que pude rescatar para mi viaje...

  Fue cuando pensé: “Tengo que conseguir mucha madera, tengo que conseguir de donde pueda”. Entonces me apoyé en el camalote y até como pude las ramas con los broches de alambre que hasta hacía un momento me habían servido para colgar la ropa y que todavía estaban en mis manos.

  Todo, para construir mi balsa. 

  Y acá estoy... después de tanto viaje... sola en medio del Mar de la China, comiéndome la última mandarina y sintiéndome sobreviviente de un naufragio que nunca ocurrió.

  En eso, veo a lo lejos algo parecido a una gran roca en el medio del mar. Me acerco, la vela de mi balsa guiada por el viento.

  ¡Es una isla! Ya voy a poder pisar otra vez el suelo firme. Me siento una aventurera en tierras salvajes.

   Logro alcanzar la orilla. La isla es muy pequeña y parece dividida en dos. La recorro en poco tiempo. De un lado crecen plantas tropicales, muy verdes, que me protegen con su sombra. Del otro, la superficie es rugosa, como un desierto pantanoso.

  Me siento a descansar. Estoy mirando el horizonte cuando emerge del fondo, cerca de donde está amarrada la balsa, un cuerpo imponente de marino:

—Soy un Sireno —dice, y enciende una pipa.  

   Pienso: “El tabaco estará mojado”. Pero, de modo inexplicable, la pipa se prende. Mientras echa humo, dice el Sireno: 

—Ojo al piojo —y cada tanto chapotea con su cola plateada de pescado.

—“Por el Río Paraná venía nadando un piojo” —le digo yo, por decir algo. Parece que no me oye porque sigue monologando:

—Tenga cuidado. Es que anda cerca el Fabuloso Kraken —y se acerca más a la orilla  para que yo escuche la advertencia.

  Pongo cara de no entender de qué me habla. Al parecer, le importa poco.

—¡Y tiene hambre! —sentencia con voz muy alta, se acomoda la pipa entre los labios y vuelve a sumergirse tan rápido que ni siquiera lo puedo saludar.

    “El Fabuloso Kraken...”, repito intrigada. Trato de hacer memoria. El nombre me resulta familiar, quizás de las historias de barcos y travesías que leía desde chica: yo siempre había querido conocer el mar.   

   Y de golpe recuerdo, con precisión y con alarma: “El Kraken es el calamar gigante... La antigua leyenda de los mares... El monstruo devorador de embarcaciones...”.  Y eso no es todo.

   Estoy parada en el lado desierto de la isla y el suelo empieza a moverse como sacudido por un terremoto… o un maremoto. Pienso: “¡Eso me falta justo ahora!”.

   Corro desesperada hacia el lado de la isla poblado de vegetación y desde allí veo cómo  la parte desierta de la isla empieza  separarse del lado tropical, como con vida propia… ¡Y de pronto se asoman una gran aleta, un cuerpo alargado, unas piernas espantosas como tentáculos! 

  Comprendo enseguida el motivo del extraño fenómeno: “¡El desierto pantanoso no era una parte de la isla, era el Calamar Gigante en reposo!”.

   Pego un grito en el mismo momento en que el Fabuloso Kraken tapa el cielo. Y se ve —como me había advertido el Sireno— que el monstruo tiene hambre, porque se para con toda su majestuosidad enfrente de la islita tropical, me mira fijo y empieza a abrir la bocaza.

  Paralizada, observo en sus ojos mitológicos: unas pestañas arqueadas, unas ojeras retocadas, un aro en un costado, una hebillita con forma de delfín. Abre del todo la boca y dice:

— ¡Uy, me quedé dormida!

  Y bosteza, desperezándose con los tentáculos. Tomo confianza y le pregunto, señalando el lugar adonde estoy parada:

  — ¿Esta isla es de verdad o también es alguien dormido?

   Se ríe y me dice que es isla de verdad. Después me cuenta:

    Ahora me voy a hacer un poco de ejercicio: 250 kilómetros crawl, 300 espalda y 450 mariposa. Todos los días me voy nadando hasta la India y vuelvo.

   Y agrega:

— Pero antes podríamos tomarnos un té de algas.

  Mientras con sus tentáculos sirve unas tacitas de porcelana que dicen “Titanic” (no me atrevo a preguntar), me cuenta que almorzó medio cardumen y una fuente de plancton.

  Al final no se va a nadar y nos quedamos conversando hasta la madrugada sobre muchos temas que la soledad del entorno natural hace brotar de nuestros labios. Ola va, ola viene, nos hacemos amigas.

   Duermo en la isla, bajo una palmera, y a la mañana la Kraken me despierta  Me trae para el desayuno anémonas del fondo, camarones, langostinos, pejerreyes y otros alimentos marítimos.

   De a poco voy agarrándole la mano a la cocina de mar: pasa un barco de bandera italiana, le ofrezco mejillones a la napolitana; pasaba un barco con bandera española, le hago una cazuela de mariscos, y así con toda la Organización de las Naciones Unidas.    

    Ahora me especializo en comida oriental, correspondiente a mi zona catastral, porque ya tengo el domicilio registrado en el Mar de China.

     Estoy contenta y, aunque extraño mi casa junto al Río Paraná, República Argentina, aquí puedo disfrutar de este proyecto: inauguramos el Primer Restaurante Chino-Americano “Isla Flotante”, en homenaje a aquel camalote que una vez imaginé como una mesa servida.

  En el cartel de la entrada, la Fabulosa Kraken escribió con su propia tinta: “Especialidad de la casa: cocina gourmet”. Y en el menú puede leerse: “Pruebe nuestros exclusivos platos para cada día del año: trescientas sesenta y cinco recetas sin calamares”.

  Ya lo saben. Si quieren hacernos un pedido, escriban simplemente a: “marinarios@punto.com”.

  Y si viven en Sudamérica, por favor, mándenme un poco de fruta de estación, preferentemente del pueblo de Santa Cítrica. El aire de mar despierta el apetito, pero no borra la nostalgia.




miércoles, 17 de junio de 2020

lunes, 10 de febrero de 2020

TALLER LITERARIO en ROSARIO 2020

Los libros no muerden. Por eso, el Taller Literario en Rosario comienza el martes 10 de marzo. Modalidades: literatura para adultos y literatura para niños. Info: por aquí o por mail (beatrizactis@hotmail.com)

viernes, 27 de diciembre de 2019

Nos encontramos en facebook

A partir de 2020, nos encontraremos a través de mi página de facebook BEATRIZ ACTIS:

https://www.facebook.com/beaactis/



NYC, septiembre 2019
"Estas botas están hechas para caminar"

viernes, 20 de diciembre de 2019

Joyce Carol Oates


DOS POEMAS 

Anécdota de amor


Mientras se enamora, él le extrae los secretos
de su “vida anterior”.

Mientras le extrae los secretos de su “vida anterior”,
él se enamora.

Es salvaje, embriagador y ácido, vertiginoso. Es un interrogatorio.
Le dice, contame. Por favor, contame.
No dudes. No tengas vergüenza. Es humano, dice.
Le ruega: no es por avidez mía, te define.
No mientas.

Él es dedicado. Es insaciable.
Su sombra se extiende desde sus pies, henchida y generosa,
hacia ella. Pero seguro te olvidás de algo, le dice.
Primera desaprobación, la hoja del cuchillo, entre las cejas perfectas,
esa no puede ser toda la historia, dice.
No convence. Casi ni es una anécdota.

Él es tierno, es el ala lustrosa de un avión enorme,
es el olvido, todo hambre, sed inextinguible, abnegación.
Hay más, dice con calma, vos no me estás diciendo toda
la verdad, me estás mintiendo, dice, ¿no sabés que
nada que descubra me va a hacer enojar?

Mientras drena su “vida anterior”, el amor de él disminuye.
Pronto va a ser camaradería, después hermandad.
Y después no va a ser nada.

Sin embargo, esta noche está feroz de amor, y con ganas de
rogarle. Te olvidaste bastante, dice, por favor no me mientas,
dice, qué es, le pregunta.
Él siempre pregunta.



Fotos viejas

En estas fotos viejas el domingo siempre resplandece.
Si es Navidad, tu padre se apura a esconder
el árbol abajo de la escalera del sótano.
Los bigotes del abuelo pasan cerca, raspando como virulana.
El tío come con la boca húmedamente abierta y los dientes
demasiado grandes. Y hay susurros que no alcanzás a oír.
Plegarias para los muertos que no se hicieron para registrarse.

(Cuando éramos chicos, decís. Si fuimos chicos).

En estos documentos reside tu estrategia de no acordarte de nada.
Esas mandíbulas de masticar lento, esas crisálidas de globos.
"Fenómenos de la vida".

(Las fotos te muestran puro rulos, hoyuelos y ojos escondidos.
Es siempre mediodía y hay una marea de luz.
Vos estás siempre encandilada y sonriente).

Mirá —hay criaturas que salen nadando, perezosas,
de los rincones oscuros de la habitación. Se levantan del barro.
Hay bigotes paternalistas que se proyectan, ásperos, bajo los labios y
ojos de peltre que parecen hacer un guiño,
pero no.

Un bioquímico sueco dice que el deseo de su vida es
conocer la vida. Como en "Fenómenos de la vida".

En estas fotos viejas no hay explicaciones
ni subtítulos. No hay palabras.
Se los sorprendía en silencio, y por lo general sonriendo,
a los muertos queridos.

Cuando éramos chicos.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Cenicientas

Beatriz Actis 

Cenicienta piensa en otra cosa

  El problema de Cenicienta es su grandísima distracción.
  Pierde el plumero, pierde el trapo de piso, pierde la escoba.
  En realidad, esto sucede porque ella piensa que: el trapo es la alfombra mágica de Aladino;  la escoba, un trasporte de bruja como la de Hansel y Gretel o La Bella Durmiente; el plumero, una palmera encantada a la que se trepa para encontrar a la gallina de los huevos de oro...
  Y, tan atrapada está por su propia distracción, que no solo extravía los elementos de limpieza (el trapo-alfombra termina, por ejemplo, entre los techos, junto a la escoba que cree voladora) sino que se siente casi todo el tiempo fuera de la realidad, dentro de un cuento de hadas.
  Sin embargo, su distracción ─que su madrastra y sus hermanastras consideran un terrible defecto─ es la que la hace liberarse del maltrato al que la someten en su casa.
  Como todos sabemos, el príncipe da una fiesta en su palacio. Allí espera encontrar a una buena muchacha y convencerla para que sea su esposa.
  La Madrina de Cenicienta le consigue un traje hermoso y un carruaje ágil para asistir a la fiesta.
  Ella y él bailan toda la noche.
  A las doce, y siempre por su eterna distracción, Cenicienta parte del palacio y deja olvidado ”algo”.
   Esta vez no es en el techo sino en las escaleras…



El zapato abandonado

El zapato abandonado se lamenta
─es solo un instante─
y piensa
            allí, tendido en la escalera
que podría haber escapado
junto a su compañero
por los jardines del palacio
hacia la carroza
antes de que lo atrape la mano del príncipe.

Otro hubiera sido el cuento.



lunes, 2 de diciembre de 2019

Primavera oculta


Viernes 4 de octubre, seis de la tarde, frío en primavera
Vuelan los vasos livianos en el aire
una vez que se vaciaron de agua y de café
Me quedo sola en la mesa con la bandeja del autoservicio
sin poder alcanzar los vasos que se alejan demasiado entre la gente
La peatonal por la tarde no es solo impersonal sino tan triste
a pesar de que octubre se revela en las flores desordenadas de los árboles
que son como esos círculos de color que a veces hago en la agenda
para resaltar lo importante


                                                                                                               Beatriz Actis 

viernes, 29 de noviembre de 2019

Neruda


…y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente
llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos,
sustancias extrañamente inseparables y perdidas.


Dos poemas de Glauce Baldovin

La poesía sale de su oscuro rincón
me enfrenta
me mira desde sus ojos sin párpados
y me exige testimonio sobre el hambre
la persecución
el crimen.

Me conmina.
Me sentencia.

Y antes de esfumarse otra vez
deja en mis manos un afilado puñal de punta perfecta.

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Al morir
con certeza mi hermana gemela me dejó su vida
prendida al ombligo
para que yo viviera por ella y por mí.
Este yugo que me unce
el peso de milenarias piedras sobre los hombros
y su voz      que es sólo un rumor
desvela a la paloma         a la pantera
a la locura que se viste de rojo y violeta
se restriega las manos mientras patina haciendo ochos sobre el piso
las paredes
el techo de la casa.

Yo miro aturdida
confundiendo mi cama con un tren que vuela enloquecido en busca del sol.


miércoles, 20 de noviembre de 2019

Jardines y paraíso

Gilles Clément en BREVE HISTORIA DE UN JARDÍN: 
“El primer jardín es un cercado. Conviene proteger el bien preciado del jardín: las hortalizas, las frutas; luego las flores, los animales, el arte de vivir… todo aquello que, a lo largo del tiempo, se presentará siempre como lo ‘mejor’ […]. 
La noción de ‘mejor’, de bien preciado, no deja de evolucionar. La escenografía destinada a valorar lo mejor se adapta al cambio de los fundamentos del jardín, pero el principio del jardín permanece constante: acercarse lo más posible al paraíso.”